Filosofia Urbana

julio 13, 2008

Tu vas caminando tranquilamente por la calle de un lugar aleatorio…. digamos, Piura (Perú)…. y te encuentras un cartel definitorio de toda una filosofía de vida…

Genio Trabajando

Genio Trabajando (taken by a Moose, in Piura (Perú))

Toda una declaración de intenciones, una invitación a reflexionar sobre nuestra actitud en el mundo en el que vivimos …..ehem…. yo personalmente estoy reflexionando sobre dónde es mejor colgarlo, en la puerta de la habitación/despacho de nuestra casa, en la oficina….. o en la puerta del baño***?

*** lugar donde sin duda alguna se gestan nuestras más grandes ideas y genialidades ;)

Anuncios

La taza

julio 12, 2008

Yo era de los que en la oficina usan vasos de plástico para beber café y agua, y un día tuve la ecológica idea de comprarme una taza de cerámica. Pensé que, por mínima que fuese la contribución, era innecesario derrochar vasos de plástico cuando yo mismo podía evitarlo gastándome tan sólo un euro y medio. Tal era la alegría de mi estreno, que fui escampando la buena nueva por todos los rincones. Y a las primeras de cambio, me topé con un sabelotodo.

Un sabelotodo de esos pequeñitos y con voz de pito que tienen siempre datos escondidos en la recámara dispuestos a dispararlos cuanto más fastidio puedan ocasionar. ¿A qué no sabía, me dijo, que la fabricación de una taza de cerámica requiere mil veces más energía que la de un vaso de plástico? Realmente, continuó, no le estaría haciendo un favor al planeta hasta que no usara la taza al menos mil veces. Y, claro, las mil veces asumen que los vasos de plástico son usados una sola vez, pero que haciendo como él, que reutilizaba el mismo vaso durante todo un día, entonces serían dos o tres mil veces, y todo ello asumiendo que el vaso fuera opaco, porque el transparente es incluso menos costoso de producir, y ya no contamos el agua que gastamos lavándola. Y estas cosas pasan, prosiguió, porque la gente no se informa ni piensa y se suma a todas las modas, que la gente habla mucho sobre la contaminación y el deshielo, pero que ¿a que no sabía que en la Antártida hay cada vez hay más hielo?

Así que los días posteriores a esta flamante reprimenda, ahí estaba yo, con un dilema existencial, sin saber si le habría hecho un favor al mundo o habría cometido un delito contra él, sin saber si al planeta le iba a salir más a cuenta que siguiese usando mi taza o que me deshiciera de ella directamente. Y todo ello por culpa de esta marabunta de información (y desinformación) en tan corto tiempo que supone el temor al cambio climático.

Os preguntaréis cuál fue el desenlace de la historia. La taza acabó desapareciéndome. Así, de repente. Alguien se la llevaría por error, alguien me la robaría, o alguien la rompería sin querer y me lo ocultaría, no lo sé ni me importa, el caso es que la taza ya no estaba ahí, y alguien se había convertido en héroe o villano, tampoco lo sé, pero al menos me había librado de una carga insoportable y me había hecho un favor que no sabría cómo agradecer. Así que ahora escribo esto mientras me tomo mi café de la mañana en un vaso de plástico, y he decidido preocuparme por otras cosas. Y es que, como dijo Xavi, a veces matamos moscas a cañonazos y a veces pretendemos parar cañonazos con matamoscas.