Entrevista a la Crisis

febrero 15, 2009

Sábado, 17 de enero, en un alarde de infinito entusiasmo periodístico me dispongo a entrevistar a la Jodida Crisis que atenaza a todo el mundo globalizado.

La Jodida Crisis, con esto de ser ubicua y esas cosas, resulta que tiene una oficina de 30 metros cuadrados abierta al lado de mi casa, justo en frente de una ETT.

Hace frío y la sensación del timbre de metal bajo mis dedos se me antoja desagradablemente pegajosa. La Jodida Crisis tiene voz de ancianita y me abre no sin antes advertirme que como sea un tío de esos que va encuestando a la gente me tirará por la ventana.

El pasillo/recepción de su oficina es estrecho y está mal iluminado. La Crisis me indica amablemente que el pasillo resulta ser el piso entero, un prototipo para algo que ya acabará llegando. Reproduzco a continuación nuestra entrevista.

YO: Buenos días, Jodida Crisis.

CRISIS: puedes llamarme Cris… y los días son malos, que ¿o es que no te enteras? Lee el resto de esta entrada »

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Mi futuro, en vuestras manos

octubre 18, 2008

Todo el contenido del Sitio y todo el contenido disponible a través del Servicio, incluyendo diseños, texto, gráficos, imágenes, vídeo, información, aplicaciones, software, música, sonido y otros archivos, así como su selección y disposición (el “Contenido del Sitio”), son propiedad exclusiva de la Compañía…

No, amiguitos, esta no es la cláusula para entrar en las instalaciones del FBI, es que en un breve momento de exaltación, me he planteado hacerme una cuenta del facebook.

Yo la verdad es que no creía demasiado en esas cosas, pero claro, tengo un largo historial de profecías desacertadas (*) y la verdad, empiezo a pensar que me estoy perdiendo algo.

Modo “Siete signos del apocalipsis” ON.

1.Primero te lo recomendará el típico amigo que siempre está enganchado a lo último.
2.Después vendrá un extranjero diciendo que en su país es lo máximo.
3.Después una persona normal
4.Después varias personas normales
5.Después los correos se inundarán de mensajes de la gran masa normal invitándote a unirse a nosotros. Lo sé, esto empieza a sonar a peli de zombis, pero es que soy un bohemio blogger nihilista y me autoobligo a sonar dramático y esas cosas.
6.Después empezarás a enterarte en el último momento de quedadas que levaban dias gestándose en el facebook.
7.Después unas ranas gigantes lloverán sobre Barelona, aplastando a Viky, a Cristina y a todo quisqui (esos sí que todos muy normales) que pillen por Pedralbes mientras suenan las reactables del apocalipsis.

Finalmente se acabará el mundo, claro, que para algo será el apocalípsis.

Resulta, que yo ya me encuentro en el punto seis de esta lista, y aunque lo de las ranas podría ser hasta curioso me da un poquillo de cosa eso del fin del mundo, más que nada porque aún me queda por pillarme una semana de vacaciones.

Así que me planteo lo del facebook, aunque por otro lado me asusta tanta conectividad y las reacciones de mucha gente que “dejaría de lado de mi red social”. Pero, como breve intento de adaptación al medio he hecho algo que parece ser muy “cultura Facebook” y os he puesto una encuesta en la barra lateral del blog.

Decidid por mí, luego ya si eso me compraré un paraguas.

(*) Eso del Messenger no creo que valga pa algo. La gente se cansará pronto de reenviar correos enormes de horóscopos por internet. Cómo va a triunfar esa absurda canción sobre el tractor amarillo…


Pon un Rolly en tu vida!

octubre 5, 2008

Después del éxito del post anterior, vamos con otro ejemplo de gadget curioso.

Qué es aquello con forma de huevo, se mueve como Maikel Yackson, y tiene más luces que un platillo volante? Es un Mp3 que se mueve como un Robot? O un Robot que se mueve con Mp3?

Pues se trata del nuevo Sony Rolly, que descubrimos vía No puedo creer que lo hayan inventado: El jueves pasado organizaron un evento de presentación en España de su grupo de música asociado “The Rollies“, pase exclusivo para unos 200 elegidos en la sala Lolita de Razz. Y desde Negando lo Evidente, algo con una pinta tan “Tecno-Kitch” no nos lo podíamos perder!

Y la verdad es que nos trataron como reyes: entrada gratis al concierto, tres consumiciones incluidas, camisetas, chapitas y merchandizing de los Rollies gratis, sorteo de uno de los aparatos….

Respecto el grupo, indie rock -una especie de Weezer- nada del otro mundo, pero resultón. Respecto el Rolly, me sorprendió que no lo presentaran, ni le dedicasen ninguna palabra … aunque bueno, la impresión que me dio es que la mayoría de asistentes al concierto eran trabajadores mismos de la Sony, así que supongo que ya lo debían conocer bien. Ah! Y el sorteo, una pena, por UN mísero número y ahora os estaríamos haciendo una review completa de las features del cachivache.

Y eso, entonces el Rolly este, qué hace exactamente?

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El país más exótico del mundo

septiembre 18, 2008

Reino Unido e Irlanda

No hace mucho hablábamos aquí de países y sus colores. Siguiendo la línea, querría comentar brevemente acerca de los colores del país más exótico del mundo. Y es que, en efecto, el país más exótico en el que he estado hasta el momento es, nada más y nada menos, Inglaterra. No pretendo ser irónico. Cierto es que sólo he visitado ciudades y países -digamos- “occidentales”, pero en ningún sitio me ha dado la sensación como en Inglaterra de estar realmente en un lugar diferente.

Pues bien, los colores de Inglaterra son dos: el gris de sus cielos y el rojo de sus ladrillos. Y más, el olor de Inglaterra también puedo precisarlo: es el olor de sus grasas refritas que sale de todas partes y de ninguna en especial. Hablo de la Inglaterra profunda, no de Londres, eso es otro país.

Sí, quizás la Inglaterra profunda sea exótica porque precisamente se cumplen irremediablemente sus dos grandes tópicos: mal tiempo y la mala comida.

Pero no todo en este mundo es sol y comida, ¿no? ;-)


Dos, tres, casi cuatro

agosto 14, 2008

Resulta que yo en los trenes me aburro. Me aburro mucho. Y para ir a trabajar cada mañana tengo que coger el tren. Cada día el mismo andén, el mismo vagón, la misma puerta y casi el mismo asiento. Siempre me muero de sueño. A mi alrededor, por supuesto, la misma gente.

Lo he intentado todo.

Dormir.
Mirar los periódicos gratuitos.
Leer cosas del trabajo.
Escuchar música.

No funciona nada. Bueno, dormir tal vez, pero podría funcionar demasiado bien.
Así que escucho a la gente a mi alrededor, a los que a esas horas ya tienen fuerzas para hablar.

Uno de ellos, el más destacado, es el Procesador 2. Ese es el nombre con el que le conocí, al menos. Se trata de un hombre de unos cuarenta años, un poco calvo, gafas de montura. Habla mucho, habla alto, habla con la voz confiada que no tendría un simple Procesador 1, por ejemplo. ¿A quién le habla? A la novia de un antiguo compañero de colegio que tiene la suerte de subirse cada día al mismo vagón. ¿De qué le habla? Sobre la jerarquía.

No creas que el Procesador 2 empezó ya con ese estatus, se lo ha ganado. Antes fue Procesador 1, antes auxiliar de técnico procesador, antes estudiante, antes niño, antes larva, supongo. Ahora, pocos días después de que yo haya conocido su voz en el tren, le han ascendido a Procesador 3. Su discurso suena más fuerte, más confiado. Y no solo eso, le han ascendido antes que a un Procesador 2 que llevaba más tiempo en la empresa que él. Según sus propias palabras, eso conlleva una gran satisfacción.

Un par de semanas más tarde la cosa ha mejorado, ya le han pasado algunas de las funciones del Procesador 4 . Si te imaginaras la cara del Procesador 4 que ve cómo el casi recién llegado Procesador 3 realiza sus tareas con mayor eficiencia que incluso el Procesador 5 (sí, yo también me pregunto cuántos tipos de Procesador hay)… Según la voz confiada y ahora ya un tanto chillona, el momento de su ascenso fue algo casi orgásmico.

No se trata de hacer las cosas bien o mal, se trata de hacerlas a la manera de la empresa. No se trata de reflexionar sobre cada punto del trazado, se trata de mostrar seguridad. La voz del Procesador me alecciona indirectamente cada mañana. No se trata de ser un buen trabajador, se trata de ser un trabajador con proyección.

Martes de la última semana antes de mis vacaciones. Observo como la novia del amigo de la infancia del Procesador avanza por el andén de la estación, escogiendo un vagón distinto. Cuando subo, el hombre le busca con la mirada sin encontrarle. Baja la cabeza, se funde con nuestro grupo de viajeros dormidos y observa el suelo con resignación. Al final supongo que de tanto querer ser un número, el tipo lo consiguió.

Por cierto, terminado este relato, sigo sin saber de que va el trabajo ese de Procesador. Tanto puede ser un matemático como un basurero como un agente secreto. Pero en todo caso, si no le han ascendido durante mis vacaciones, cuando vuelva a subir al tren frente a mi se sentará uno de tipo 3.


El mundo real

julio 20, 2008
Turistas

Y allí a donde vayamos, nos fundiremos con el entorno

Saqué esta foto en Egipto, hace ya unos cuatro años. Está tomada justo al lado de un templo cuyo nombre no recuerdo, porque- para qué nos vamos a engañar- soy muy malo recordando nombres de templos de civilizaciones ancestrales y cosas por el estilo.

En la imagen se pueden observar los tradicionales habitantes del lugar. No pretendo ser irónico. El arquetipo de monumento visitable nunca está rodeado de gente rústica que se dedica a vivir el día a día. Y menos si estás en medio del desierto, a cuarenta grados, y pega un sol tremendo. Que la gente rústica del lugar tampoco es gilipollas. Así que, templo arriba, templo abajo, me pareció mucho más adecuado encuadrar a los habitantes reales de la zona que al monumento en sí. Turismo de costumbres, lo llaman. Es lo que se lleva. Intégrate, be water my friend. Pero en el desierto, no te evapores.


El día en el que salvé el futuro

julio 9, 2008

Hoy, a raíz de una foto que ha salido de los líderes del G8 plantando unos arbolillos como símbolo de lucha contra el cambio climático, me he acordado de que hará unos 15 años hubo un día en el que me encontré en esa misma situación (*) .

Por aquel entonces iba a un colegio muy moderno, de esos a los que muchos ejecutivos apuntan a sus hijos para que tengan una educación de izquierdas. Eramos europeístas, dinámicos y ecológicos. Nos preocupaba el cambio climático, las pérdida de la cultura de la sociedad y la desaparición de las anchoas. Cuando realmente queríamos sacar buena nota en un examen nos lanzábamos a pronunciar discursos de cómo el deterioro de todas esas cosas era un tema que preocupaba muchísimo a LA JUVENTUD.

En ese ambiente no es de extrañar que tarde o temprano a alguno de nuestros compañeros o profesores (ya no recuerdo) se le ocurriese la brillante idea de que debíamos plantar un árbol. Al fin y al cabo así demostraríamos cómo la naturaleza era uno de los grandes temas que le quitaba el sueño a LA JUVENTUD.

El lugar señalado fue un pequeño montículo situado justo al lado del campo de fútbol del colegio. No recuerdo exactamente qué es lo que me tocó plantar a mí (cada uno tenía su propio árbol, que anda que no hubiese fastidiado que tu vecino de pupitre se erigiese como salvador del planeta mientras tú sólo podías mirar). Sí recuerdo que el dichoso montículo tenía un suelo muy duro, tierra de esa que se te mete bajo las uñas y luego duele de lo reseca que está. Claro, yo acabé cavando con las manos, que es todavía más ecológico que utilizar una azada.

¿Que cómo sienta eso de salvar el mundo? Como no quiero que los lectores de este blog os dediquéis a acribillar a llamadas a los pobres líderes del G8 preguntando a ver qué tal les ha parecido la experiencia, os diré que plantar un árbol es algo bastante satisfactorio, debería hacerse al menos una vez en la vida. Posiblemente sea menos doloroso que escribir un libro y posiblemente más aburrido que tener un hijo, aunque tampoco puedo comparar (sin chistes, por favor).

En todo caso, aunque desconozco el futuro de lo que han plantado el tito Bush o Sarkoman, sí recuerdo perfectamente el destino de mi amigo vegetal.

Sucedería un par de cursos más tarde. No creo que fuese idea de ninguno de mis compañeros (aunque nunca se sabe, al crecer eso del ecologismo izquierdoso pasa de moda/utilidad y era la época del boom de la construcción) pero la cuestión es que a alguien se le ocurrió que si el FC Barcelona tenía espectadores viendo sus partidos nosotros no íbamos a ser menos. Así que el montículo ecológico acabó sepultado bajo unas espectaculares gradas de cemento.

Podría calificar el hecho como metafórico, o algo, pero la verdad es que lo que más me jode es que por una vez los líderes del G8 fueran más previsores que yo y hayan puesto su planta en el japón, que allí apenas se juega al fútbol.

(*) La de plantar un árbol digo, no la de ser líder del G8. Esa anécdota la dejaremos para otra ocasión.